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jueves, 14 de noviembre de 2013

Buccaneers 22 - 19 Dolphins: A la novena va la vencida.

Mike Glennon está robándome el coraçao.

¡Ya la tenemos aquí! ¡Se ha hecho de rogar la muy puta! Siento hablar así pero, madre mía, lo que nos ha costado ganar un partido. Podría haber llegado antes pero la victoria llega en un momento simbólico.

El Monday Night Football fue un ejemplo de los Buccaneers de esta temporada. Jon Gruden presenció a un equipo que en la primera parte es competente, por definirlo de alguna manera. Como el partido contra Seattle, los primeros 28 minutos de Tampa Bay fueron los buenos. Salieron enchufadísimos, con una energía que a Dolphins le costó mucho contrarestar. Mike Glennon, que se está convirtiendo en un QB eficaz, justo lo que necesita este equipo con la gran defensa que tiene. Mike James con un primer drive espectacular seguido de una lesión que le manda a IR. Y, sobre todo, la defensa contra la carrera que dejó a Dolphins a dos yardas ¡EN TODO EL PARTIDO! Absolutamente brutal.

Pero bueno, ahí está la típica falta de subnormal de Dashon Goldson o de cualquier otro para meter al otro equipo en el partido. Justó ahí, Tannehill se puso las pilas y puso por delante a Dolphins en el segundo período. Eran sobre las 4 a.m en España. Ya sabéis como estaba el panorama en mi mente. Pero ahí apareció la sensatez. Schiano decidió volver al juego de carrera que estaba matando a Dolphins y Bobby Rainey, un tío que no sabíamos quien era antes del partido, anotó el Touchdown ganador.

Primera victoria, mismos síntomas.

Y gracias. El homenaje a Warren Sapp no podía acabar con una nueva derrota.


PD: Siento esta entrada tan corta. El tiempo me impide dedicarle más tiempo pero volverán a ser como antes dentro de poco. Gracias.

martes, 5 de noviembre de 2013

Seahawks 27-24 Buccaneers (OT): ¡We are ready, Teddy!

Mike James se la sacó en Seattle.

Quien lo diría, chicos. Si a alguno de nosotros nos dicen que nuestro equipo iría 0-8 en la jornada 9 no sé cual hubiese sido nuestra reacció. Pero el problema es que, realmente, lo estamos.

Mirad, el partido de Seattle era de lo más complicado en el calendario. Ambiente infernal, equipo muy físico, ataque muy dinámico, defensa brutal. Todo indicaba una cosa: paliza de Seahawks. Pero no fue así. La primera parte fueron los mejores, vamos a decir, 28 minutos de Tampa Bay en toda la temporada. ¡¡Joder, íbamos ganando 21-0!! El Jefe Mike James (¡sorpresón!) imparable en la carrera, el Flamenco Glennon buscándose la vida fuera del pocket para extender la jugada y anotar, la línea ofensiva jugando como se le esperaba desde hace meses, Special Teams provocando turnovers junto a la defensa... Como definimos algunos enfermos en Twitter: estos Bucs provocaban un inesperado #palotismo. 

Pero todo lo que paso en la primera parte se vino abajo antes de irnos al descanso. Ya llegaron las penalizaciones, el playcalling absurdo y su puta madre. Siendo sinceros, nos lo podiamos esperar. Todo era demasiado bonito. Y cuando pasa eso, desconfía. Desconfía siempre. Estoy seguro que todo Bucs fan, el domingo tenía en mente: "A ver cuando la cagamos...". Y así fue. No sé si fue Schiano, los jugadores o la presión pero nos remontaron un 21-0 para ganarlo en la prórroga 24-27. Las segundas partes son nuestro punto débil. No hay nadie en la banda que sea capaz, ni por un poco que sea, de ajustar el partido. Ofensivamente nos anulamos a nosotros mismos. Defensivamente nos encontraron cómo hacernos las cosquillas. Y el resultado es este: una derrota más para el saco.

Después del partido la rueda de prensa de Greg Schiano fue digna de velatorio. Ni el auténtico partidazo de Mike James ni avanzarse 21-0 fue suficiente para ganar el partido. Schiano estaba destrozado. Lo único que le salva, ahora mismo, es un milagro. Consciente de eso, está tratando de remediar los males de este equipo. Hasta que se dé cuenta que es él mismo. 

Con todo esto y la victoria de Browns ante Ravens, nos hemos puesto en cabeza para el 'Tank for Teddy'. Primer pick global del Draft. Suena bien. 

Pero no es lo que nos esperabamos.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Falcons 31 - 23 Buccaneers: 0-6 pero...


 "¡¡QUE ME DA IGUAL QUE NO TE GUSTE JUGAR EN ZONA, REVIS!!"

Con un poco de retraso llega esta entrada-resumen-valoración-opinión del partido que disputaron los (aún) winless Buccaneers en Atlanta. Pero esta va a ser algo diferente. Estoy hasta los mismísimos de siempre contar la misma historia sobre qué y quién falla. Siempre la misma cantinela. Creo que todos lo tenemos claro. Y sino sólo hace falta respasar una de las cinco crónicas de esta temporada. Hoy, en esta entrada, y como dirían en 'La vida de Brian' vamos a mirar "the bright side of life". Sin ironía. Si puedo, claro.

Supongo que debe ser complicado sacar cosas positivas de un equipo que va 0-6 (más allá del pick del Draft) y que está mostrando una imagen indisciplinada y poco trabajada en el terreno de juego. Por eso voy a intentar destacar cinco (así, a lo random) puntos por los cuales debemos ser más optimistas de lo que somos actualmente con nuestro equipo. Venga, ahí voy.

  1. Sí, vamos 0-6, pero 4 de esos partidos se han perdido por una posesión o menos. Me parece a mí que viviríamos una situación bien diferente si Lavonte David no golpea Geno Smith fuera de campo o Rian Lindell anota el FG final ante Saints. Esas jugadas que son tan cruciales en partidos tan ajustados siempre han resultado en contra de los Bucs. Es cierto que la culpa es sólo nuestra pero son puros ejemplos de que la suerte no está acompañando a Tampa. Bueno, puede que sea el karma.
  2. Sí, vamos 0-6, pero nuestra defensa está teniendo buenas actuaciones. Así es. Si por algo he podido escribir el primer punto de esta entrada es porque la defensa ha estado en algunos partidos sobresaliente. Ahora mismo 5ª ante la carrera y 18ª ante el pase. Entre Lavonte David rindiendo a nivel Pro-Bowler, Gerald McCoy siendo una fuerza imparable en la línea y una secundaria mejorada, Tampa ha logrado mantenerse en los partidos con grandes stops y turnovers. 
  3. Sí, vamos 0-6, pero el equipo nunca ha dejado de dar la cara por su coach. Al menos, de momento. Todos tenemos reciente ejemplo de cómo un equipo puede dar de lado a su coach de la manera más abrumadora que existe. Raheem Morris puede dar cuenta de ello. Eso de perder 41-14 contra Jacksonville cantó mucho, chicos. En cambio, al menos de momento, con Schiano no está pasando lo mismo. Los chicos están luchando, con poco éxito, por esa primera victoria.
  4. Sí, vamos 0-6, pero Mike Glennon está jugando bien. El ataque ha estado muy poco inspirado en esta temporada. Son penúltimos en yardas por partido. El aspecto positivo que sacamos de él es el juego del rookie Mike Glennon en los últimos dos partidos. Pese a cometer errores de rookie (como es normal) ha sido capaz de llevar el peso del ataque. Sí. Doug Martin ha estado totalmente ausente gracias al buen trabajo defensivo rival y nuestra línea de ataque. Dudo que el Flamenco siga de titular con nuevo coach (y más con un pick alto), pero la verdad es que está mostrando una progresión evidente en estos partidos. 
  5. Sí, vamos 0-6, pero esta plantilla en buenas manos puede dar muchas alegrías. Es obvio que los Bucs son un equipo con muchísimo talento como para estar 0-6. Con suerte y tiempo puede que llegue alguien competente como para manejar de manera correcta el equipo y convertirlo en uno ganador. 
Bueeeeeno, me ha costado pero los he sacado. Cinco motivos por el cual hay que ser optimista con este equipo. Sobre todo en un futuro y cuando no esté Schiano.

¡Recordad que mañana hay partido ante Panthers!

martes, 15 de octubre de 2013

Buccaneers 20 - 31 Eagles: Una más.

'Flamenco' Glennon hizo un buen partido.

Pues aquí estamos. Sentados con cara de imbéciles viendo a nuestro equipo perder. Hace tiempo que ya damos la temporada por tirada y ahora las preguntas son: ¿vamos a ganar algún partido?, ¿es Glennon la solución?, ¿qué se fumó Dominik cuando contrató a Schiano? y papá, ¿porqué somos de los Bucs?

Realmente, la gente puede pensar que la situación se ha convertido en algo similar a la de hace dos años. Derrota tras derrota. Pero no. Tiene tintes que la diferencian. Y eso no beneficia al equipo actual ni mucho menos a Greg Schiano. Hace dos años los Bucs tenian una plantilla con mucho menos talento y estrellas que esta. El corredor era un Blount ofuscado, el tight end un Winslow haciendo lo que le salía de la polla y Preston Parker era el mejor receptor. La defensa no estaba mejor. ¿Recordáis el fichaje de Haynesworth? Sí, joder. Qué risas. Geno Hayes deambulando por el campo y Sean Jones que no podía cubrir ni a mi abuela. Bueno, ese equipo empezó 4-2 para acabar 4-12 haciendole la cama de manera épica, hasta admirable, a Raheem Morris.
En cambio el equipo actual cuenta con Pro Bowlers consagrados. Vincent Jackson, Carl Nicks, Doug Martin en ataque y Darrelle Revis, Dashon Goldson y Gerald McCoy en defensa. Si nos ponemos a comparar una y otra plantilla quizá nos dan más ganas de darle la patada a Schiano. Esa inutilidad de hacer ganar (que no jugar bien) un equipo con tantísimo dinero gastado talento.

Si seguís pensando que son cosas casuales y que pronto cambiará... bien, como queráis. A mí también me gustaría confiar. Pero es que en las segundas partes de los partidos de esta temporada Tampa Bay sólo ha anotado 13 míseros puntos. Sí, 13. Pero lo mejor de todo es que 7 de ellos, el único TD, viene de la defensa. De nuevo, la capacidad de Schiano de ajustar el planteamiento del partido en el medio tiempo (cosa en la que Raheem era un crack) es absolutamente nula. Pero bueno, como dice Greg, tranquilos que ya seremos buenos. Sí, en un futuro:

"Me puedo imaginar lo frustrados que estan los Bucs fans, absolutamente. Puedo garantizarte que no lo están tanto como yo. Pero eso da igual. Quiero decir, entiendo que la gente esté decepcionada. Esta comunidad se vuelca mucho con el equipo y tenían grandes expectativas, como yo tenía. Y la verdad es que no ha resultado. La única cosa que puedo decir y sé como suena, que si aguantan aquí, seremos buenos. Si no pueden aguantar, igualmente vamos a ser buenos y serán bien recibidos de nuevo. Y no estoy siendo inteligente. Lo digo. Creo que nuestros fans son excelentes. Cuando los ves ahí en el calentamientos antes del partido, los fans son geniales. Y al final del partido estoy tan decepcionado como ellos están. Así que no entiendo nada y lo entiendo todo. Eso es frustración. Y el hecho es que a los fans les importa tanto como a nosotros y eso es genial. Y si le damos la vuelta a esta situación, esto va a ser muy especial."

Tus huevos, Greg.

En referencia al partido, pudimos ver un ataque que funcionó algo mejor que las otras veces. Mike Glennon jugó realmente bien pero cuando Schiano puso el partido en sus espaldas... adiós. La verdad es que el chaval ha mejorado bastante y se muestra cómodo. Además Vincent Jackson le puso por los aires al final de partido.

"Glennon pone el balón en el sitio para que podamos atraparlo. Eso es único."

Tus huevos, Vincent.
 
En fin, la defensa en zona que ha instaurado en Tampa Greg Schiano sigue siendo uno de los grandes males de esta defensa. Incorporar al mejor shutdown corner de la liga para utilizarlo en zona parece una decisión sensata y más si el rival sabe cómo jugarte. Sensata para Schiano, claro. Nick Foles hizo un gran partido y se merendó a la secundaria de los Bucs. 

Y así estamos. Esperando que nuestro equipo mejore de alguna manera o que sigamos con la misma tónica para echar a Schiano en un momento u otro. Eso sí, creo que hasta final de temporada, nada de nada. Por cierto, ¿os acordáis del Backstreet Boy que llevada la camiseta de los Bucs en uno de sus videoclips? Pues ya ha pedido la dimisión de Greg Schiano... y si lo dice un Backstreet Boy... ¡Joder qué chungo lo tienes Greg!

martes, 1 de octubre de 2013

Buccaneers 10 - 13 Cardinals: El partido de la suite

Imagen de Mike 'Flamenco' Glennon en su segunda INT.

No voy a hablar del tema Freeman porque lo que nos ocupa son nuestros Bucs y el partido contra Arizona. ¡JAJA...! Qué coño. Sí lo voy a hacer. Y más cuando el partido se puede resumir con un maldito copy-paste de las dos primeras jornadas de la NFL. Pero esta vez con Glennon.

El Flamenco, designado así por el gran @jlgblanco, tuvo un buen partido. Primer partido de titular en la NFL y con la absoluta desaparición del juego terrestre de Tampa, pudo aguantar el partido. Pero así como la defensa, se vino abajo en el último cuarto. En ese tiempo los Bucs no encajarían ningún punto y sólo harían 10. Pero los errores de Glennon, típicos y comprensibles en un rookie, y el fumble de Doug Martin dieron la situación de campo ideal para que Arizona anotara 13 puntos. Mucha gente tras el partido ha argumentado "¡Eh! pero si pones a Glennon y hace lo mismo que Freeman". Sí, ha hecho lo mismo. Pero uno lleva jugando cinco años en la liga y otro un maldito partido. ¿Dónde está la paciencia? 
De la defensa poco más que elogios. Tenemos una defensa top-10 que el ataque desaprovecha constantemente. Pero bueno, los Buccaneers fan más antiguos ya estarán acostumbrados a eso, ¿no?

Si alguien ha llegado hasta aquí y se pregunta... ¿porqué jugó Glennon? Pues mira, déjame explicarte:

El Lunes en rueda de prensa Greg Schiano se reafirmó en que Josh Freeman era su QB y que le daba la mejor oportunidad para ganar. Después de un partido duro contra New England, mucha gente pedía su cabeza. Y la tuvieron el Miércoles. El QB del Lunes de Greg Schiano pasó a ser el QB2 el Miércoles. Como siempre, el head coach con la verdad por delante. El rookie Mike Glennon sería el starter en su lugar. Josh, al enterarse, pidió inmediatamente un trade.

Hasta aquí, vale. Nadie le iba a echar en cara a Greg Schiano sentar a un hombre que estaba destinado a ello. Los motivos deportivos eran suficientes y con eso la gente ya hubiese accedido de plena gana al cambio.

Pero resulta que en realidad Freeman no era el QB2, sino el QB3, el inactivo. El que ve el partido desde la suite del campo. El que se está zampando TacoBells o Bollicaos con el aire acondicionado mientras ve a su equipo (aunque no todos los inactivos lo hagan). Pero, ¿porqué?

Aquí es donde viene el tema delicado. Curiosamente, antes del partido salieron reportes sobre la ausencia de Josh Freeman en las reuniones de equipo. ¡Uh! Qué raro, ¿no? Ni que fuera aposta. Pero espera, debe ser algo casual... Freeman también faltó a la foto de equipo porque se durmió. Uhm... No fue nombrado capitán porque supuestamente el HC boicoteo la votación... Madre mía, y también se ha inscrito en el programa oficial de drogas de la NFL (sufre TDAH)... ¡Uf! Cuantas cosas. ¿Así como vas a querer tradear al muchacho? ¿Si tienes motivos más que suficientes para sentar a un jugador que no está rindiendo para qué tienes que echar mierda sobre él? ¿Porqué cuando no renovaste a Michael Bennett dijiste que sufría una lesión en la espalda que le impedía rendir al 100%? ¿Porqué no hay un sólo jugador que se va de Tampa y hable bien de tí?

Señores. El tema Freeman va a traer mucha, pero que mucha, cola. No me sorprendería ver a Schiano filtrando información aunque no tenga sentido. Pero el divorcio en esa relación era más que evidente. Y ya sabemos lo cafre que puede llegar a ser Greg Schiano. Es totalmente cierto que la actitud de Freeman con el equipo ha sido absolutamente pésima. Y lo dice uno que confiaba en él. Que esperaba que pudiese triunfar aquí. Nunca lo he escondido. Pero la forma cómo se está llevando el tema... da pena.

Y, para variar, el máximo afectado de esta patraña es el equipo. Lo que nos queda...

martes, 24 de septiembre de 2013

Patriots 23 - 3 Bucs: Cuestión de confianza.

"Y me viene Freeman y dice: Joe' coach, ¿no confías en mí o qué?"

Pues sí, chicos. Otra semana igual. Otra vez los "¡pero que cojones!". Otra vez los "¿a quien se la pasas?". Otra vez los "¿en serio? ¿para qué cantas esta jugada?". Otra vez los "¡métela entre los putos palos!". Otra vez los "¡plácalo de una vez!". Y otra vez los "hemos perdido, damos pena".

Después de disputarle el partido a Saints y, sinceramente, tirarlo por la borda había una especie de optimismo ante los peores Patriots en años. La defensa era un punto fuerte, tal y como destacábamos en la previa. El ataque sólo tenía que estar un poco inspirado, nada especial. Pocos drops, penalizaciones, correr con Doug Martin...

Pero nada, todo igual.

Hay puntos positivos, la verdad. El primer cuarto de Tampa Bay fue impecable. Al empezar el segundo cuarto los Bucs triplicaban las yardas ofensivas de New England (110 a 31). La defensa estaba imparable y el ataque realizando posesiones largas y con un playcalling variado. Pero el resultado era 0-3. Los únicos tres puntos de Tampa Bay en el partido. A partir de aquí todo se vino abajo.

¿Motivos? Muchos. Pero el principal, y abro paraguas, es Greg Schiano.

Es curioso que ver cómo New England tiene un inicio muy malo, como ya hemos dicho, pero Brady y Bellichick saben ajustarse hasta llevar una ventaja de 14 cuando se acaba la primera mitad. En ese momento, Schiano hizo también unos ajustes en ataque, que básicamente era donde estaba el problema. ¿Su solución? Que Freeman pasase 41 veces, considerando que es uno de los QBs más imprecisos de la NFL y jugarse todos los 4os downs por ver fallar a Lindell un FG de 38 yardas. Ni una cosa ni la otra funcionó.
No quiero exculpar a Freeman, que es uno de los principales culpables de estas derrotas, pero no es el único factor. El único elemento que a día de hoy funciona en ataque es Doug Martin. Malas decisiones, drops, pases que van a uno de los entrenadores del rival... pero tampoco hay reacción alguna por parte del staff.

Por otra parte, la defensa fue a remolque. A Brady le costó encontrar el ritmo pero cuando lo hizo movió las cadenas con facilidad. Los pases cortos, Bolden y Blount fueron la solución para matar el partido rápido. Eso y la nulidad ofensiva de Tampa Bay.

La semana que viene quizá con colocamos 0-4 o quizá no. El juez será Arizona. Pero desde la primera temporada de Morris no teníamos un inicio tan desastroso pero con muchísimo más talento en el campo. Considero que eso está en Schiano. Y que sólo él lo puede remediar. El tiempo lo dirá.

 

martes, 17 de septiembre de 2013

Bucs 14 - 16 Saints: It's a Bucs life.

"Tienes curro, Greg. Bueno, de momento."

Tampa Bay Buccaneers empezó a hacer propaganda de su marca todo este verano con la etiqueta #itsabucslife. Podíamos imaginar esa vida de jubilado en Florida, tan gloriosa como decadente. No les ha ido mal, han evitado el blackout televisivo de la zona en el primer partido en casa. Aún así, la etiqueta se les ha vuelto en su contra: It's a Bucs life perder los partidos en el último segundo.

Sí, contra Saints pasó otra vez.

De hecho, todo volvió a pasar otra vez. Greg Schiano asumió la culpa sobre la falta de comunicación e indisciplina de los jugadores con 12 penalizaciones para 103 yardas contra Jets. Supongo que en la rueda de prensa de ayer también. Esta vez no sólo el ataque parecía confundido, sino special teams y defensa. Timeouts absurdos en momentos absurdos por el descontrol absurdo que Greg Schiano parece no remediar. A parte de todo esto diez penalizaciones para 118 yardas. De esas diez penalizaciones de ayer, tres fueron por rudeza innecesaria. Si la memoria no me falla, contra Jets les penalizaron varias veces por la misma causa. Me parece sensacional que tengamos una defensa dura, pero no podemos ser los más tontos de lugar. La NFL está como está y los Bucs deben ajustarse a eso. Quieran o no.

Los problemas seguían con el ataque. Antes del partido se habló de la titularidad de Mike Glennon, cosa bastante impensable. Y no sólo eso, también se habló de que Freeman estaría buscando un trade. Así están las cosas en Tampa, amigos. Con todo lo dicho, Josh Freeman está cada vez más en la cuerda floja. Su juego no demuestra que esté luchando por un contrato, ni siquiera por mantenerse en la NFL. Errático en sus lecturas y en sus pases. Muestra destellos, como siempre, pero muy aislados. Podemos estar ante el final de Josh Freeman de Pewter and Red. Por eso, el ataque movió cadenas gracias a Doug Martin, que al mínimo hueco que le abría la línea ofensiva lo aprovechaba para hacer una buena ganancia de yardas. Mike Williams no apareció en todo el partido y Vincent Jackson atrapó y soltó varios pases decisivos. La ausencia de big plays, tanto aéreos como terrestres es alarmante. Y cuando suceden, la penalización de turno está para dejar las cosas como parecen que deberían ser.

Todo lo contrario con la defensa. Si Tampa Bay no se fue del partido antes fue gracias a ella. Dice Revis que los Bucs deben construir su equipo alrededor de esta D y creo que no le falta razón. Lideran la NFC en sacks. Sí. Decidme cuanto hace que no pasa eso. Son nueve ya los sacks que llevan los Bucs, un tercio de toda la temporada pasada en sólo dos partidos. La línea defensiva sigue incisiva contra la carrera. Los linebackers están demostrando ser unos playmakers con un sack y una intercepción cada uno. Y la secundaria ha mejorado muchísimo pese a ciertos desvarajustes en las coberturas. ¿Es perfecta? Para nada. El bueno de Jimmy Graham llevaba más de 100 yardas al acabar el primer tiempo. Pero en general están mostrando un nivel muy bueno. Es el pequeño rayo de esperanza en Tampa Bay.

Pero ese rayo no fue lo suficientemente fuerte ya que Ryan Lindell se ocupó de destrozarlo con un FG de 43 yardas fallado en el minuto final para asegurar el partido. Lindell le dió la oportunidad de ganar el partido a Brees. Y ya sabemos lo que pasa cuando le das una oportunidad a Drew Brees. Rara vez falla. Y no fue esta.

Pero bueno, como he dicho al principio:

martes, 10 de septiembre de 2013

Jets 18 - 17 Bucs: Los errores se pagan


No sé si lo sabéis, juego en un equipo de fútbol americano. Somos una gran familia dentro y fuera del campo y poco a poco hay gente que va entrando en el mundo de la NFL. Poca gente sabe hablar de NFL con una cierta coherencia (el otro día uno dijo que Rodgers era malo) pero se intentan informar y se hacen una idea de la calidad de los equipos basada en lo que leen y ven. Hoy cuando he llegado al campo, ha pasado: "Oye, ¿cómo perdéis contra los Jets?" escucho de fondo. Automáticamente mi mente se ha puesto a desarrollar una respuesta rápida, pero he preferido no contestar. He sonreído, saludado y, acto seguido, ido al vestuario a cambiarme. 

La pregunta me ha parecido una santa gilipollez. Siento hablar así. No porque me sienta ofendido. Sino porque creo que subestimar a un equipo de NFL es un error, pero si eres Tampa Bay más. Siempre dicen que un equipo perdedor encuentra la manera de perder. Y eso es lo que pasó. Los Jets ganaron porque se merecieron ganar y porque Tampa Bay cometió tal cantidad de errores que no se podía esperar otro resultado. 

 

El hecho es que son 102 yardas de penalizaciones: algunas bochornosas, otras que matan drives, otras que dan puntos al rival... vamos, lo que hacen las faltas. Podemos echar la culpa al bueno de Lavonte David por la jugada que vemos aquí arriba pero eso sería injusto viendo otras como el holding defensivo de Leonard Johnson que empujá a los Jets a anotar TD, el snap 'cuandomesaledeloscojones' de Zuttah que acabó en safety y donde Freeman tiene que chutar el balón para evitar el TD, los dos delay of game seguidos que matan una gran recepción de VJax, los drops de Kevin Ogletree... y podría seguir.

Pero en fin, la defensa funcionó. Mucho periodista yankee esperaba una debacle de Geno Smith por el simple hecho de ser rookie, pero la verdad es que fue un QB sólido. Cometió errores, como no, pero mantuvo la compostura en todo el partido. Pese a todo, se notó la incorporación de Revis y Goldson. El front seven se adjudicó cinco sacks, con Mason Foster como estrella. Quizá, y sabiendo cómo está la liga ahora mismo, la defensa pecó de agresiva. Goldson mandó a dos jugadores de los Jets a los vestuarios y también llevó consigo varias penalizaciones.

El ataque fue a rachas. Después de dos timeouts gastados en una misma jugada, Freeman empezó a encontrar a sus compañeros VJax, el mejor del ataque, y Mike Williams para poner por aire lo que faltaba por tierra. Doug Martin se estampó ante una gran línea defensiva de Jets y una línea ofensiva de Tampa que a penas pudo hacerse cargo de sus funciones. Freeman no estuvo mal ni bien. No es, desde luego, el culpable de esta derrota. Pero realmente lo peor del ataque fue el playcalling demasiado conservador y bizarro en ocasiones.

Todos estos errores se juntaron para que en Tampa se viese una L bien grande. No podemos sacar las cosas de quicio, es sólo la primera jornada y veremos cómo evoluciona el equipo, pero esta temporada puede marcar a los Buccaneers de los próximos años. Con una temporada con un 5-11 no sólo cae Freeman, sino que Mark Dominik y Greg Schiano van detrás. Tiempo. 

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